Muere Baby Face, leyenda de la lucha libre mexicana y figura del Toreo de Cuatro Caminos
Murió Baby Face, legendario luchador rudo de la lucha libre mexicana, a los 79 años. Conoce su historia en la UWA, El Toreo de Cuatro Caminos y su faceta gastronómica.
Muere Baby Face, leyenda de la lucha libre mexicana y figura del Toreo de Cuatro Caminos
El pancracio mexicano está de luto. José Guadalupe Fuentes Ochoa, conocido en el ring como Baby Face y apodado El Cañonero de Colima, falleció a los 79 años. La noticia se confirmó este viernes y encendió recuerdos de una era en la que el Toreo de Cuatro Caminos, la UWA y la EMLL definían el rumbo de la lucha libre en México.
¿Quién era Baby Face?
Nacido el 31 de agosto de 1947 en Colima, Fuentes Ochoa debutó en 1970 en Mazatlán, Sinaloa, primero como Bombero Fuentes y, desde 1974, como Baby Face. Fue un luchador rudo de escuela dura: machetazos potentes, castigos de poder y un estilo que rivales como El Satánico llegaron a señalar como de los más dolorosos del negocio.
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Una figura de los 70, 80 y 90
Baby Face formó parte de la generación que llenó El Toreo y la Arena México junto a Perro Aguayo, Canek, Rayo de Jalisco, Villano III, El Texano y El Santo Jr. Fue campeón Nacional Semicompleto y uno de los luchadores originales de la Universal Wrestling Association (UWA), además de tener paso por la Empresa Mexicana de Lucha Libre (EMLL, hoy CMLL).
Su especialidad, La Cañonera, y sus luchas de apuestas casi siempre de cabelleras lo convirtieron en un villano de cartón lleno. En el expediente aparecen caídas ante Villano III, Perro Aguayo, La Fiera, Brazo de Oro, El Dandy, Eddy Guerrero y Latin Lover, entre otros. También tuvo actividad en la lucha libre de Japón, experiencia que más tarde influyó en su segunda vida profesional.
Del cuadrilátero a la cocina
Tras alejarse del ring por una lesión hacia 1994, Baby Face se reconvirtió en empresario gastronómico. En la colonia Doctores, sobre Doctor Carmona y Valle, abrió Los Arroces del Baby Face, un puesto que mezclaba sazón mexicana con técnica japonesa aprendida en sus viajes. Los platillos llevaban nombres de leyendas de la lucha libre: a la Dr. Wagner, a la Místico, a la Texano, a la Averno y Mefisto.
Antes, junto a Super Astro, impulsó las cafeterías El Cuadrilátero en Azcapotzalco. Mientras Super Astro se consolidó con sus famosas tortas, Baby Face dejó huella con los arroces. Para muchos aficionados, ir a comer ahí era tan parte de la cultura de la lucha libre mexicana como una función de viernes.
Lo que deja su partida
Baby Face no fue el más mediático de su generación, pero sí un pilar de esa lucha libre mexicana de barrio, sangrienta y de luchas de apuestas que marcó a la UWA y a El Toreo de Cuatro Caminos. Deja un hijo en el medio, Babe Face Jr., y un legado que combina al rudo de la lucha libre con el cocinero que recibió a la afición cuando ya no subía al cuadrilátero.