México siembra futuro: nace una nueva era del fútbol base con los Campeonatos Nacionales impulsados por FIFA Forward
México lanza sus primeros Campeonatos Nacionales infantiles con el apoyo de FIFA Forward, impulsando el desarrollo del fútbol base y descubriendo a las futuras estrellas del país.

México siembra futuro: nace una nueva era del fútbol base con los Campeonatos Nacionales impulsados por FIFA Forward
En un país donde el fútbol es pasión, identidad y deporte mayoritario, el lanzamiento de los primeros Campeonatos Nacionales infantiles en las categorías Sub-9 y Sub-11 representa mucho más que una competencia más en el calendario deportivo. Lo que vimos en Puebla en 2025 fue el inicio de un proyecto transformador para el desarrollo estructurado del fútbol base en México, con el respaldo integral del Programa Forward de la FIFA.
Durante varios días, casi 2,000 niñas y niños campeones de cada estado de la República se reunieron para competir en un evento que rompió moldes en términos de logística, calidad y visión deportiva. En 16 canchas simultáneas se vivió una verdadera fiesta del balón: 128 equipos, 290 partidos y la ilusión de miles de familias y entrenadores que ven en este tipo de escenarios una oportunidad para consolidar el talento desde sus primeras etapas.
Pero más allá del ambiente festivo, lo que está en juego es el futuro del fútbol mexicano. Por años, la ausencia de una competencia nacional que homologara niveles, criterios y modelos de formación en categorías infantiles había generado lo que especialistas llaman una “brecha competitiva” en jóvenes talentos no escolarizados. Este vacío limitaba el desarrollo técnico, táctico y social de futbolistas en formación.
La respuesta ha sido una apuesta clara por metodologías actuales: el uso de formatos de 7 vs. 7 y 9 vs. 9 permite que cada niño tenga más contacto con el balón, decisiones por minuto y aprendizaje real en su etapa de crecimiento, alejándose de la presión prematura de formatos tradicionales como el 11 vs. 11.
La inversión de más de un millón de dólares y la asesoría continua de FIFA no son un dato menor. No se trata de financiar un torneo aislado, sino de construir un proyecto sostenible hasta 2027 que puede redefinir cómo México descubre, acompaña y potencia a sus futuras estrellas del fútbol.
Los ganadores de esta primera edición Baja California, Veracruz, Durango y San Luis Potosí en sus respectivas categorías han marcado historia, pero también han encendido el motor de lo que podría ser una plataforma nacional sólida para el crecimiento deportivo de niños y niñas, sin importar el origen geográfico.
Más allá de los resultados, este campeonato es una declaración de intenciones: invertir en la raíz del deporte para construir campeones mañana. Porque si algo quedó claro en Puebla es que el futuro del fútbol mexicano se juega desde abajo, con visión, estrategia y apoyo internacional, y que ese camino apenas comienza.



