• 10 MAY 2026, Actualizado 15:55

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Cruz Azul podría quedarse sin estadio en pleno Clausura 2026

Cruz Azul estaría obligado a dejar el Estadio Cuauhtémoc en marzo por trabajos rumbo al Mundial 2026, lo que abre la puerta a una nueva mudanza en el Clausura 2026.

Cruz Azul podría quedarse sin estadio en pleno Clausura 2026 / Hector Vivas

El Estadio Cuauhtémoc, que apenas en enero de 2026 se convirtió en la casa provisional de Cruz Azul para el Clausura 2026 tras la negativa de la UNAM para renovar en Ciudad Universitaria, vuelve a poner en jaque la estabilidad de La Máquina. Ahora no es un problema de contratos o disponibilidad, sino una decisión administrativa del Gobierno del Estado de Puebla: el inmueble deberá entregarse a más tardar el 31 de marzo para entrar en un periodo de reposo y rehabilitación profunda, con miras a posicionarlo como sede de entrenamiento de alguna selección en el Mundial 2026.

Cruz Azul / Hector Vivas

La solicitud no es menor. Viene directamente de las autoridades estatales, propietarias del estadio, que buscan cumplir con los protocolos de la FIFA para tener una cancha en óptimas condiciones, ya que la cancha no está en condiciones para albergar partidos de alto nivel, lo que coincide con las críticas recurrentes al estado del pasto desde el arranque del torneo. Por lo tanto, el Gobierno de Puebla respalda esta postura y prioriza la recuperación del inmueble, incluso ofreciendo como alternativa el Estadio de Lobos BUAP, una opción mucho más modesta en capacidad e infraestructura.

Para Cruz Azul, esto representa la enésima mudanza en pocos años: del Estadio Ciudad de los Deportes al Estadio Olímpico Universitario, de ahí al Estadio Cuauhtémoc y ahora, potencialmente, a otro recinto poblano o algún otro estadio de la Liga MX. El contrato firmado con el Club Puebla cubría únicamente ocho partidos de fase regular ante Atlas, Puebla, Tigres, Chivas, Atlético de San Luis, Pachuca, Tijuana y Necaxa, excluyendo liguilla y competiciones internacionales, por lo que la salida anticipada complica aún más la logística para cualquier fase final o para el resto del calendario si el torneo se extiende.

José Paradela y Toro Fernández / Hector Vivas

Y es que el Mundial 2026 es una oportunidad histórica para el estado y el Estadio Cuauhtémoc necesita preparación seria. Sin embargo, la forma en que se maneja esta situación deja un sabor amargo. Cruz Azul, un club con millones de aficionados y peso en la Liga MX, termina siendo rehén de decisiones unilaterales que no consideran el impacto en el torneo ni en su afición, que tiene que trasladarse para apoyar a su equipo en cada partido de local.

Esta cadena de mudanzas forzadas no solo afecta el rendimiento deportivo, la localía es un factor clave en cualquier liga, sino que erosiona la identidad y la conexión con su gente. Mientras el Estadio Azteca avanza en su remodelacióny se perfila como posible regreso para el Apertura 2026 o incluso antes, el presente para que Cruz Azul juegue como local en sus próximos duelos es incierto.

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